sábado, 26 de junio de 2010

¿Es la sordera realmente un problema?

Imagino que si digo que voy a hablar de personas sordas, muchos dirán que saben de qué hablo pero, aparte de quienes estén en contacto con sordos (familia, intérpretes, amigos...) creo que lo que voy a contar lo conocen pocas personas.

En primer lugar, no les gusta que les llamen sordomudos, sino sordos. Los sordos pueden hablar igual que tú y yo; bueno, con su tono de voz especial que los caracteriza, pero es que dicen que hablamos igual que oímos y, al no oír ellos, hablan de forma muy diferente, pero hablan. Así que sí hablan, no son mudos.

Hay distintos niveles de audición:

Normoaudición: El umbral de audición tonal no sobrepasa los 20 dB en la gama de frecuencias conversacionales. Ésta es la intensidad que percibe un oído que no sufre ningún tipo de pérdida auditiva.


Hipoacusia leve: Este tipo de pérdida puede hacer más difícil la comunicación, especialmente en ambientes ruidosos, pero no impiden un desarrollo lingüístico normal; es decir, no produce alteraciones significativas en la adquisición y desarrollo del lenguaje. El grado de pérdida se encuentra entre los umbrales de 20 y 40 dB.

Hipoacusia media: La pérdida auditiva se sitúa entre 40 y 70 dB. El niño tendrá problemas para la adquisición del lenguaje, por lo que es necesaria la adaptación de una prótesis (según el motivo de la pérdida), así como la intervención logopédica. Pero ha de tenerse en cuenta que, por norma general, podrán adquirir el lenguaje por vía auditiva.

Hipoacusia severa: La pérdida auditiva se sitúa entre 70 y 90 dB. Esta pérdida supone importantes problemas para la comunicación hablada y para la adquisición del lenguaje oral. La voz no se oye, a no ser que ésta sea emitida a intensidades muy elevadas. Las personas con este grado de sordera necesitan el apoyo de la lectura labial, y para ellas, es imprescindible el uso de prótesis (según el motivo de la pérdida) y el apoyo logopédico para el desarrollo del lenguaje.


Hipoacusia profunda: La pérdida auditiva supera los 90 dB. Esta pérdida provoca alteraciones importantes en el desarrollo global del niño; afecta a las funciones de alerta y orientación, a la estructuración espacio-temporal y al desarrollo intelectual y del niño. Será imprescindible el uso de una prótesis (dependiendo del motivo de la pérdida), una enseñanza intencional y sistemática del lenguaje.

Cofosis: La cofosis es la pérdida total de la audición. La ausencia de restos auditivos se sitúa por encima de los 120 dB, aunque en muchas ocasiones una pérdida superior a los 100 dB. implica una auténtica cofosis funcional. Sin embargo, la pérdida total de audición es poco frecuente.

Conociendo los niveles de audición que existen podemos hablar de sordos capaces de oír con apoyo de prótesis (audífonos, implantes cocleares...) y de sordos que a pesar de la mucha ayuda de una prótesis no oirán apropiadamente, excepto si son buenos candidatos para el implante coclear. Aunque más abajo comentaré algo sobre este tipo de implante.

Toda persona sorda tiene una forma de hablar especial, mientras menos sordera tenga menos se le notará en la manera de hablar.

Un rumor muy extendido es que todos los sordos saben leer los labios, y eso no es cierto. Se imparten clases de lectura labial; por tanto, si los saben leer es porque alguien se ha molestado en enseñarles.

Otro rumor muy extendido es que todos los sordos saben leer. Así que es un mito eso de que todos los sordos con pérdidas graves de audición van a entender las películas subtituladas de la tele. Mientras más sordera tengan más dificil es que sepan leer. Normalmente las personas sordas nacen en familias oyentes y estas familias no saben qué hacer con sus hijos sordos. Así que muchos de ellos (especialmente con niveles altos de sordera) no saben ni hablar, ni leer, ni escribir correctamente. Cometen muchos errores, tanto gramaticales como de conjugación de verbos (utilizan casi todos los verbos como si fueran reflexivos). Por este motivo los sordos no suelen alcanzar altos niveles académicos y pocos van a la universidad.

El caso de las personas sordas que nacen en familias sordas no es el mismo que las que nacen en familias oyentes. Los padres sordos que tienen hijos sordos normalmente saben enseñar a sus hijos mediante lengua de signos a leer y escribir, estos chicos consiguen muchas más metas escolares que los otros nacidos en familias oyentes. Incluso es habitual verlos en la universidad. Siempre y cuando alguien se molestara en enseñar primero a sus padres. Hay excepciones entre los sordos de familias oyentes, pero de eso hablaré más adelante.

Las personas sordas que nacen en familias oyentes suelen ser personas sin ilusiones por los estudios, ni por el trabajo, muchos están en paro y/o no tienen más que los estudios obligatorios. Y aun así, no saben leer ni escribir. Suelen aprobarlos por pena.Todo lo relacionado con estudiar se les hace muy cuesta arriba.

Por supuesto hay excepciones. Tengo un par de amigos sordos de familias oyentes que, aunque los conocí aquí en Madrid, ya hace tiempo que se mudaron a Tenerife.

El primer caso del que quiero hablar es el de una amiga que tiene muy pocos restos de audición, que sabe lengua de signos española, sistema de signos internacional y lengua de signos americana. Sabe leer labios. Habla, escribe y lee castellano e inglés y un poco de italiano. Tardará tres añon en obtener el título de bachillerato y pretende hacer la PAU para ir a la universidad Gallaudet (para sordos) en Estados Unidos.

Tengo otro amigo que aunque no conoce tantas lenguas como la anterior. Sabe hablar, leer y escribir castellano y lee labios. También domina la lengua de signos española.

Creo que estos dos casos son admirables. Sólo el hecho de saber leer, escribir y hablar la propia lengua de su país ya es sorprendente, teniendo en cuenta que la lengua propia de las personas sordas no debería ser la lengua oral de su país, si no la lengua de signos de su país y que es enorme la dificultad que tiene una persona (especialmente si su pérdida de audición es grave) para aprender una lengua oral.

Quería hacer una mención al implante coclear, en el que los otorrinos ponen tanto interés. No dudo de la maravillosa tecnología que hace que una persona que no oye pueda oír. Esto puede ser de ayuda, si una persona que oía deja de oír. Pero en el caso de una persona que no ha oído nunca esta "ayuda" se puede convertir en un motivo de suicidio. De hecho, la gente que está inmersa en el mundo de los sordos afirma que el número de suicidios en personas sordas que no oían y que son implantadas es muy alto. Por desgracia no existen estudios que lo corroboren, ni estadísticas. Además, parece ser que el efecto secundario negativo más común del implante coclear es el incremento del riesgo de padecer meningitis bacteriana.

La forma en la que los oralistas se refieren al "problema de la sordera" parece muy extremista. "El problema de la sordera" realmente radica en las actitudes audistas de la sociedad. Antes de que existiera la tecnología y, por tanto, el implante coclear y los sonotones, los sordos estaban integrados en la sociedad mediante lenguaje de signos. Estudiaban e incluso eran capaces de licenciarse en carreras universitarias.

Además, los otorrinos (curioso que suelen ser personas oyentes) siempre intentan "normalizar" a las personas sordas para que oigan, y lo hacen mediante aparatos auditivos (sonotones), implantes cocleares y muchas sesiones de logopedia, recomendadas a edades tempranas (1-2 años). Sin embargo en la CNSE (Confederación Nacional de Sordos de España) se piensa que la lengua natural de los sordos es la lengua de signos, así que no se considera tan importante el uso de estos artilugios. Además, ¿se imagina alguien a un niño tan pequeño yendo a logopedia en vez de estar jugando? También hay que tener en cuenta que, quien nace sordo, necesita aprender a interpretar los sonidos que le llegan a sus oídos através de sonotones o implantes. ¿Cómo pretende la gente explicarle a un niño tan pequeño lo que es el sonido que nunca antes había podido percibir? Muchos niños no lo soportan y se arrancan los sonotones y las partes expteriores de los implantes. Otra cosa que no explican los médicos a la hora de aconsejar la colocación de un implante coclear o poner un sonotone es que, si la pérdida de audición es media o grave, el niño necesitará muchas horas de logopedia durante la infancia y la adolescencia y, en los casos mas graves, toda la vida. Aun así la sociedad está empeñada en que los sordos tienen que oír. ¿A alguien le parece justo que un niño sordo, por el hecho de serlo, tenga que hablar y que para ello haya que sacrificar sus horas de juego? ¿Es mejor persona el oyente que el sordo?

No puedo hablar de la sordera sin mencionar el audismo. Se entiende como audismo la actitud de una persona que se considera superior basándose en su capacidad de oír. Es triste, pero muchos oyentes piensan que como los sordos no oyen, tienen que ser tontos. Muchos se soprenderían de la capacidad que tienen los sordos de averiguar la verdad y, por tanto, de darse cuenta de un engaño. La amiga que mencioné antes tiene una capacidad asombrosa para acordarse de todo y como te contradigas en algo o piense que te contradices, automáticamente te recordará lo que le dijiste la semana pasada o lo que le dijiste hace dos meses (por ejemplo) y como le estés mintiendo no parará hasta que confieses, jejeje.

He de decir también que las personas sordas tienen un carácter muy fuerte y, a mí como oyente, las peleas de sordos me dan muchísimo miedo. Cuando se ponen nerviosos no modulan la voz y pueden pegar un grito mucho más alto de lo que estamos acostumbrados los oyentes. Eso en parte se debe a la dejadez de sus padres. Sus padres deberígan haberles explicado, cuando eran pequeños, que esos gritos duelen en los oídos y que sobretodo asustan mucho, ya que son respuestas muy impulsivas y cogen por sorpresa. Además, entrar en una pelea con una persona sorda es algo que no le deseo a nadie, porque se suelen empeñar en que ellos tienen la razón, que es otra cosa que sus padres deberían haberles explicado cuando eran pequeños, que no siempre uno tiene la razón, ¿pero cómo les van a explicar eso, si la mayoría de los padres están empeñados únicamente en hacer hablar a sus hijos sordos? No es mala idea conseguir que una persona sorda lea y hable. Al contrario, es una buena manera de labrarle un futuro, ya que la mayoría de los oyentes no saben lengua de signos. La familia de una persona sorda, por lo menos sus padres, deberían molestarse en aprender lengua de signos, ya que es la única manera de poder evitar los graves los malos entendidos que suelen surgir entre sordos y oyentes pues, para hablar oralmente con un sordo se tiene que estar mirándole a la cara, vocalizando bien y hablando despacio. Además eso no garantiza que la persona sorda vaya a entender todo al cien por cien, así que a menos que sus padres oyentes sean ciegos, lo mejor para evitar malos entendidos es que ellos aprendan lengua de signos. La gente se queja de las barreras entre sordos y oyentes, pero es que las barreras las ponemos los oyentes al no esforzarnos por hacernos entender entre los sordos. ¿No parece injusto que un sordo tenga que esforzarse más del doble que un oyente para que le entiendan los oyentes y que un oyente no se esfuerce nada para que un sordo lo entienda?

Como curiosidad final quería añadir que no hace falta ser oyente para disfrutar de la música .¿Alguien ha visto bailar a un sordo? Si alguien tiene la oportunidad de hacerlo, le resultará inicialmente muy chocante. Los oyentes, al poder oír, no nos percatamos tanto de las vibraciones que producen los sonidos, sin embargo los sordos, al no oír, sí las perciben con más claridad. Cuando un sordo baila, es capaz de moverse al ritmo de la música sin estar oyendo nada.

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