martes, 8 de junio de 2010

¿Perros peligrosos o dueños irresponsables?

Estos días están saliendo en las noticias varios casos de ataques de perros a niños y a mí me hierve la sangre. Por culpa de unos dueños mal informados o irresponsables (que para el caso es lo mismo) pagan los niños y los perros.

Lo primero, decir que si no se sabe tener un animal lo mejor es no tenerlo, tanto como para las personas como para el animal. También quiero aclarar que está demostrado que mientras más pequeño es un perro más dominante es ( la temida agresividad por dominancia, que se da en las casas con perros a los que no se ha sabido educar). No todos los perros pequeños son dominantes ni agresivos, ni todos los perros grandes son sumisos y pacíficos. Eso depende del dueño (qué mal suena esta palabra) del animal. Es cierto que no es lo mismo que te muerda un caniche a que te muerda un Rottweiler. Así que viendo que la gente no debe estar muy bien informada sobre qué hacer para evitar un ataque de un perro considerado peligroso o qué hacer en caso de que se produzca, he dedicido escribir esto.

No estoy de acuerdo con la denominación de perro peligroso, ya que un perro por muy grande que sea, si está bien educado y su dueño sabe manejarlo, no tiene por qué atacar a nadie.

Para evitar un ataque de un perro de estas características, el dueño y todo el que conviva con él debe hacer entender al perro que él es el último en la pirámide jerárquica. Así que le tiene que quedar claro que él no manda. Si no se sabe cómo hacerlo, puede venir bien consultar con un psicólogo canino (etólogo) para que éste ayude a interpretar las señales, posturas y sonidos que emite el animal, además de dar consejos sobre el trato. Si el animal no sabe sentarse ni tumbarse, el etólogo podrá enseñárselo también (es fundamental a la hora de dominar al animal). Si es un perro que hace lo que quiere y es indomable, convendría adiestrarlo con la ayuda de un adiestrador. Hay que saber que no es cuestión de tener fuerza, es cuestión de hacer ver al animal que está por debajo en la jerarquía y eso se hace de la manera ya descrita.

Cuando un perro de estas características te ataca por la espalda lo tienes difícil. Cuando viene de frente y, por ejemplo, se te lanza a morder el brazo, si tienes reflejos (y siempre antes de que haya podido terminar de cerrar la boca) puedes meterle el brazo en horizontal hasta el fondo todo lo que puedas, de esa manera le estás bloqueando la boca y no puede morder (claro, a ver quién se atreve), automáticamente soltará. Si no te ha dado tiempo a hacer eso y tienes sangre fría, puedes darle un golpe seco en la nariz con el talón de la mano, le va a doler mucho, así que te soltará. Tienes unos segundos para escapar tras esto.

Si ves el ataque de un perro a otra persona, y te atreves, lo más fácil es tirarle del rabo y montarse sobre su lomo (el perro quedaría entre las piernas de la persona, nunca sentado sobre él). Una vez montado, agarrar el collar, o en su defecto, del pellejo del cuello y aguantar hasta que llegue alguien para ayudar.  Por este motivo, no se debe cortar el rabo a los perros, aparte de que hacerlo es una tontería (si se quiere operar alguien, que se opere el dueño, pero que dejen tranquilo al pobre animal). Por supuesto, al inmovilizar un perro de esta forma,  hay que hacerlo de forma rápida y firme. Se corre el peligro de que el animal se vuelva contra ti si no tienes suficientes reflejos para agarrarlo. Normalmente al sentir el tirón del rabo suelta, pero hay casos en los que hay que insistir mucho. Si no, si se puede acceder a la nariz, un golpe seco en la nariz con el talón de la mano servirá para detenerlo, pero lo dicho antes, a ver quién se atreve. Si tienes un cubo de agua a mano o una manguera, lo más fácil es duchar al perro con la manguera o con un cubo de agua. Se desconcertará y soltará a su presa. Aunque se tiene se tiene poco tiempo para escapar, ya que en cuanto se le pase el aturdimiento, volverá a la carga. Así que lo ideal sería prevenir. Y hacer lo explicado anteriormente, pero es que no todo el mundo es así de responsable.

No hay que tener miedo a estos animales porque son unos perros muy nobles y normalmente pacíficos. Yo misma he puesto a mi hijo ( a día de hoy tiene cinco años) al lado de estos perros "peligrosos" y nunca ha pasado nada. Siempre, por supuesto, conociéndolos y sabiendo actuar ante un ataque (con una manguera o un cubo de agua a mano) y siempre acompañada de más personas.

El problema de estos perros no son ellos mismos, sino sus dueños.

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