viernes, 11 de enero de 2013

El infierno del negocio de animales de compañía

Artículo publicado en revista Vegetus nº 19 de agosto de 2012:
 
El infierno del negocio de animales de compañía
 
A estas alturas todos los vegetarianos conocemos el sufrimiento que padece el animal al sacrificarlo para ser comido, tanto él mismo como sus derivados, pero ¿conoce todo el mundo lo que sucede con los animales de compañía?
 
A principios de enero fui a comprar la comida de Valentino (mi ardilla coreana), que fue adoptada por mí hace ya unos tres años y llegó a casa en un estado muy lamentable: Con una carencia de vitamina C (por lo que se le movían los dientes) y sin cola (según me comentó quien me la dio, por una pelea anterior al momento de ser adquirida en la tienda en la que estaba) Llevaba unos dos años viviendo con un chico en Córdoba, que no debía cuidarla bien, porque una carencia de vitamina C tan grande como la que tenía Valentino tarda en provocarse; además, a Valentino le encantan las naranjas. El caso es que al ir a comprar su comida, entré en la tienda de animales y vi una tortuga de agua (un galápago) en muy mal estado. Se la pedí al dependiente (sabiendo que posiblemente me la iba a regalar) Estaba en tan mal estado que el tendero no dudó en dármela gratis, aunque su precio ronda los 15€ (si son pequeñitas, como lo es esta). La tortuga venía completita, tenía: Carencia de vitaminas (avitaminosis), los ojos hinchados (debido a la carencia de vitamina A), carencia de calcio y una neumonía. La llevé inmediatamente al veterinario, para que diagnosticara alguna posible enfermedad, aunque la avitaminosis, la carencia de calcio y la neumonía eran muy evidentes para mí: La carencia de calcio hacía que su concha estuviera blanda y algo desconchada, y la neumonía, en tortugas de agua, hace que tenga problemas de flotación. Cuando los pulmones se llenan de mocos las tortugas de agua no flotan bien; en concreto, a esta se le notaba que tenía el pulmón derecho peor (más lleno de mucosidad), porque se escoraba hacia la derecha, cuando debería nadar totalmente recta. Por cierto, se llamaba Spooky; murió unos días después de Reyes de la grave neumonía que padecía.
 
Después de contar la historia de Spooky, tengo que añadir que el tendero intentó convencerme de que se curaría simplemente poniéndola al sol porque, según él, era una carencia de vitamina B (sí, me dijo B y no D). Por lo que creo deduzco que los conocimientos de este hombre sobre el cuidado de las tortugas dejan mucho que desear.
 
También he tenido la suerte (o la desgracia) de encontrar a Ángel. El mismo día que murió Spooky, por la tarde, iba por la calle y tras ver cómo una persona tiraba la basura oí un graznido que salía del mismo cubo. Y allí fui a hurgar en la basura para encontrarme con una ninfa macho desnutrida metida en una bolsa de plástico con algunos agujeros. Así que fue de cabeza al veterinario. Imagino que sería un “juguete roto” de Reyes. Es muy fácil llegar a una tienda de animales, pedir un animal y que te lo den. Nadie se preocupa de si eres apto para tener un compañero de las características escogidas y nadie se preocupa por si sabes cuidarlo o no. Si das el dinero que te piden, es todo tuyo. Imagino que alguien querría un pequeño loro para reirle las gracias y se encontró con que adiestrar un loro no es tan fácil como se pudiera pensar, aparte de que si la ninfa no es papillera (criada a mano) es tarea imposible. Imagino que Ángel no lo es, porque lleva ya tiempo conmigo y aún tiene mucho miedo.
 
Además de con estos dos bichillos, mi hijo y yo compartimos casa con Tecla y Yecla (dos gatas de la calle) que tienen un rinovirus (que les producen síntomas de resfriado de forma recurrente por haber venido de la calle) y Ninfita, un pez que me regalaron en una tienda de animales por haber gastado mucho dinero en comprar los accesorios necesarios para montar acuario de agua salada, con la finalidad de salvar a un bogavante que se fugó de una pescadería, pero este es otro tema.
 
Con las historias de Valentino y Spooky, quería demostrar que todos los animales lo pasan mal en las tiendas, pero que en algunos casos es más evidente que en otros.
 
Cualquier persona ve a una ardilla coreana sin cola ( con sangre o sin ella) y piensa:”Pobrecita ¿qué le habrá pasado?”, pero ve a una tortuga agazapada en un rincón y lo normal no es pensar: “Pobrecita, está enferma” quizá piense: “Estará descansando” Spooky llegó con los ojos hinchadísimos. Mi madre la vio un día después de haberla rescatado y pensó que la tortuga estaba muy normal. Para averiguar que una tortuga está enferma o sabes lo que tienes que mirar o no te das cuenta.
 
Las tortugas, los peces y algunos tipos de reptiles (los tritones, iguanas…) son los animales que peor lo pasan. Normalmente cualquier persona que no tenga conocimientos sobre este tipo de especies, no se da cuenta de que no están bien hasta que les vea muertos en los acuarios o terrarios.
 
Lo más grave es que este tipo de animales normalmente se venden enfermos (muchas veces con enfermedades mortales) como si estuvieran sanos. ¿Quién no ha tenido una tortuga, un pez, etc. que después de comprarlo le ha durado entre un día y una semana? Y habiéndolo tratado correctamente (o eso ha creído).
 
¿Cuántas personas tienen un galápago en agua fría y piensan que lo están cuidando bien? (también aplicable a los tritones tropicales) ¿Quién no conoce las famosas gambitas (gammarus) para tortugas? ¿Quién no le ha dado a su tortuga el bloque de calcio que se pone en el agua? ¿Quién no ha visto alguna vez un pez en una pecera en vez de en un acuario?
 
Aparte de que vender animales es una aberración, ya que los animales deberían ser libres por derecho, en las tiendas de animales no suelen decirte cómo cuidar el animal que estás comprando, mientras que en las asociaciones protectoras sí te lo dicen. La pena es que la tienda es un negocio y, si a su dueño le resulta rentable vender los animales en mal estado, lo va a seguir haciendo porque el dinero es lo que manda en estos casos.
 
Denunciar no sirve para nada. En el año 2004, siendo yo voluntaria en una protectora de animales, fui a hacer unas fotos y denuncié a una conocida tienda de animales que hay en el centro de Madrid, pero no creáis que sirvió de mucho. Los animales están igual de mal que estaban antes, sólo que ahora se cuidan más de que no se note tanto.
 
Nadie te dice que las tortugas de agua y los tritones tropicales no están bien en las tortugueras porque lo más fácil es que se mueran de una neumonía, ni que no alimentes a estos animales exclusivamente con gambitas secas porque eso no les nutre nada Los gammarus desecados (gambitas secas) no son un alimento adecuado para ningún tipo de animal y los animales alimentados con ellos sufren graves problemas nutricionales (hipocalcemias, raquitismo, deficiencias vitamínicas y de aminoácidos). Cuesta creer que lo vendan en todos los sitios como el alimento específico de las tortugas, puesto que las alimentadas con gammarus no crecen, se quedan raquíticas y enanas, ya que no portan más que grasas e hidratos de carbono, aparte de ser una fuente de quitina. Tampoco te dicen que el calcio ese que viene en bloque para poner en el agua no sirve de nada, ya que las tortugas no pueden absorberlo a través de la piel. Sólo la serviría si se bebiera todo el agua del acuario (o de la tortuguera en caso de tenerla ahí), pero, seamos realistas: ¿Qué tortuga hace eso? Ni las tortugas ni ningún otro animal es capaz de absorber el calcio por vía cutánea.
En cuanto a tener al típico pez de adorno en pecera, es un gran error, y más aún en el caso de los bettas (o luchadores del siam), ya que esos peces son de agua caliente y en las tiendas suelen tenerlos en agua fría y venderlos junto con las peceras (betteras las suelen llamar), porque al ser peces muy agresivos suelen recomendar tenerlos solos o con otros que no tengan colas de colores llamativos. También el carpín (el habitual pez dorado) se suele meter en pecera. El espacio reducido y la poca cantidad de agua hacen de estas peceras una tortura. La poca agua no solo se ensucia con rapidez. En caso de ser redondas (que también las hay cuadradas), el espacio de contacto entre el agua y el aire es tan escaso que se genera una constante falta de oxígeno. El entorno de estas peceras no le ofrece variación ni interés y no pueden esconderse de otros animales que habiten con ellos. (también aplicable a las tortugueras). Estos peces en general están hechos para nadar grandes distancias, y en una pecera solo pueden nadar en círculos. El mantenimiento de peces en peceras se basa en la creencia de que los peces tienen solo un segundo de memoria y que no recuerdan si han pasado por el mismo lugar antes o no. No me parece justo pensar esto. Quien haya tenido peces o haya podido observarlos de cerca, sabrá que son animales que tienen buena memoria, saben quién les da de comer y saben cuándo es su hora de comer; además, se conoce por lo menos un caso de un pez que ayudaba a otro a subir a la superficie para comer, documentado por Joan Dunayer. Así quedó demostrado que estos animales son capaces de ayudarse mutuamente: Blackie era una carpa dorada moor gravemente deformada, a la que le costaba mucho nadar y Big Red, una carpa dorada oranda más grande que sintió lástima de Blackie. Tan pronto como Blackie fue introducida en el tanque de Big Red, ésta comenzó a cuidarla: “Big Red observa constantemente a su nuevo y enfermo compañero, levantándo suavemente en su ancha espalda y nadando con él alrededor del tanque” informaba un periódico sudafricano en 1985. Siempre que la comida era esparcida sobre ellos, Big Red llevaba a Blackie a la superficie del agua para que los dos pudieran comer. El dueño de la pecera dijo que durante un año Big Red había estado mostrando esa “compasión”.

 
 
En las tiendas es habitual que se vean peces muertos en algunos acuarios.
 
En cuanto a otros animales, los pequeños mamíferos como son los pequeños roedores (hamsters, jerbos…), cobayas, conejos, ardillas coreanas, etc. se suelen vender con jaulas que necesitan un substrato de fondo de serrín o madera prensada, pero, sin embargo, no te lo advierten. Hay gente que mantiene estos animales en jaulas con arena de gato y esto es malísimo porque el polvillo puede causarles problemas respiratorios (asma), aparte de que estos animales pueden comerla accidentalmente e intoxicarse con los productos químicos que suelen contener.
 
La aves son otros animales que también lo pasan mal. Son fácilmente estresables y estar en los espacios pequeños donde las tienen, influye para que se autoarranquen las plumas (se autolesionan en general). A veces las venden con heridas en las patas, tan pequeñas que apenas son apreciables entre sus escamas, pero que tienen una pasmosa facilidad para infectarse. Es común que las vendan con enfermedades de hígado que, en estados avanzados, no tienen ni cura ni tratamiento posible.
 
En cuanto a perros y gatos es mucho más difícil que estén físicamente mal cuidados ya que, al igual que con los pequeños mamíferos, resulta más fácil apreciar a simple vista si están enfermos o no, porque enseguida se nota si están o no animados, si están demasiado delgados, etc., y además la gente suele estar más familiarizada con ellos. Aunque también hay que tener en cuenta que estos animales están metidos en jaulas y que no salen a pasear. Conozco el caso de una persona que compró un cachorro de perro que estaba metido en una pecera redonda porque era muy revoltoso. Le dio pena y lo compró.
 
Un factor de estrés importante es la masificación de animales en las jaulas. Los mamíferos son animales especialmente territoriales (sobre todo aquellos que no acostumbran a vivir en manada). Pongo el ejemplo de las ardillas coreanas: Teniendo en cuenta, que donde mejor están es en libertad (como todo animal), pero teniendo en cuenta que no vivimos en el mundo ideal y que muchos animales viven en jaulas, en el caso de las ardillas coreanas, los veterinarios de animales exóticos recomiendan que la jaula ideal para una ardilla coreana tenga este tamaño: 100x50x80 cm (ancho - fondo - alto), así que imaginad cómo tienen que estar las pobres en las tiendas, metidas en una jaula masificada, teniendo en cuenta que son animales solitarios por naturaleza.
 
La mayoría de animales que han pasado por tiendas suelen tener problemas psicológicos debido al espacio tan pequeño en el que han vivido y al estrés al que son sometidos. Especialmente los mamíferos y las aves hacen movimientos estereotipados (tics nerviosos), que son movimientos repetitivos, y rítmicos. Pueden ser autolesivos o no. En aves suele consistir en arrancase las plumas, balanceos, o regurgitar comida, especialmente si están solas en la jaula y, si se les pone un espejo, tratarán de alimentar al ave que se refleja en él. En mamíferos suele tratarse de movimientos como andar en círculo, perseguirse la cola, balancearse, autolesionarse…Los animales, igual que las personas, pueden morir de estrés (infarto), siendo las crías y los animales más viejos de cualquier especie los que más riesgo padecen. Por orden de mayor a menor peligro, los animales más susceptibles de morir por estrés son los peces, las tortugas, los pequeños roedores y las pequeñas aves.
 
Otro factor que aumenta las posibilidades de muerte en los animales es que en las tiendas jamás te indican qué hacer con el animal comprado, lo que acaba siendo un problema, debido a que un error cometido por la persona responsable de estos animales puede ser mortal para ellos. Lo más grave es que muchos animales acaban en manos de niños, bien o mal intencionados, que, como niños que son, no saben cuidar a los animales sin supervisión de un adulto. Los padres se gastan dinero en tortuguitas, peces y pequeños roedores que posiblemente acaben en tortugueras, peceras y jaulas pequeñas en las que no es recomendable que estén, debido al pequeño tamaño de tales estancias. Hay cuidados que un niño no puede dar a un animal ¿Cómo va a saber un niño que su animal está enfermo, si hay adultos que no saben diferenciar un animal enfermo de uno sano? Como el ejemplo antes citado de Spooky, la tortuga que rescaté.
 
Otro grave problema es que la gente no se informa de las características de los animales que adquieren en las tiendas y, como hemos dicho, en las tiendas tampoco ponen mucho de su parte para informar. La gente compra un animal y no sabe cuántos años va a vivir ni las necesidades habituales de la especie adquirida.
 
Es el caso de las cotorras argentinas que están invadiendo nuestro país. De repente una persona ve una cotorra argentina preciosa en una tienda (tienen un color verde muy vistoso) y decide comprarla sin saber cuánto vivirá, qué sonidos emite… En cuanto llega a casa la cotorra que le parecía tan mona, ya no lo es tanto, porque el animalito no pía sino que grazna, porque es un animal muy sociable y trata de llamar la atención de otras cotorras o incluso de la persona que se supone que la tiene que cuidar; pero claro, como en la tienda no le informaron de las características de este animal y esta persona no tiene por qué entender el idioma de las cotorras (para eso están los etólogos especializados en aves), lo más probable es que pierda la paciencia y suelte al pajarito para que vuele por ahí. Y así estamos, con cotorras argentinas por muchos de los núcleos urbanos del país, y además el Ministerio de Agricultura Alimentación y Medio Ambiente ordena sacrificar todas las que se capturen, en vez de poner sanciones a las tiendas de animales o a las personas que las compran para más tarde deshacerse de ellas.
 
El caso de las tortugas de agua es bastante dramático también: Además de enfrentarse a los planes de exterminio del citado Ministerio, se las suelta en hábitats que no les corresponden; por ejemplo, los estanques del parque del Retiro están plagados de ellas (¿pero no habíamos dicho que son de agua caliente?) También en el invernadero de la estación de Atocha hay un montón de tortugas abandonadas y muchas de ellas están raquíticas, debido a la falta de luz solar (vitamina D) y, como consecuencia, no fijan bien el calcio. Para comer reciben dos botellas de 33 cc llenas de comida de gato, que les echan los jardineros. Pero como hay tantas, se lanzan todas a la vez para conseguir unas migajas. Incluso muchas están infectadas por hongos.
 
Es lamentable y triste también el caso de los perros y gatos que, si tienen suerte, acaban viviendo en alguno de los muchos albergues de animales de nuestro país. Si no es así, se quedan vagando por las calles o, lo que es peor, cruzan sin mirar ¡o incluso acaban en autopistas! Aunque también algunos llegan a la perrera municipal, donde no les cuidan adecuadamente y son sacrificados.
Merecen una mención especial los perros de caza, sobre todo los galgos, aunque estos no se vendan en tiendas de animales, pero es tan cruel su destino… Cuando ya no valen para cazar, si el cazador decide cazaron bien se les cuelga directamente de un árbol por el cuello, si piensa que cazaron mal, se les pone en lo que llaman la máquina de escribir: son colgados por el cuello de un árbol de tal manera que las patas traseras pueden llegar a rozar el suelo los perros luchan desesperadamente por sobrevivir tratando de apoyar las patas en el suelo haciendo un movimiento similar a estar tecleando en una máquina de escribir). En algunas comunidades autónomas es obligatorio microchipar a todos los perros y gatos, que no en todas, aún así, especialmente en zonas rurales no se hace. Si el animal encontrado tiene microchip se podrá sancionar con una multa a la persona cuyos datos figuren en el registro, una vez leído el chip, siempre y cuando, ésta no haya denunciado la desaparición de su animal. Si no hay chip, no se puede sancionar a nadie.
 
Si quieres un animal de compañía, mejor adóptalo. Estos animales necesitan hogar y en la protectora elegida te sabrán aconsejar sobre los cuidados que necesitan. De hecho, no te dan ningún animal si no están seguros de que vas a saber cuidarlos. No sólo existen protectoras de perros y gatos, sino que también las hay de animales exóticos. La gran diferencia entre una tienda y una asociación de animales abandonados, es que en la tienda prima el interés económico y les da igual si el animal va a estar bien atendido o no. Sin embargo, en las protectoras se preocupan más por el cuidado que les puedas dar a los animales que adoptes, debido a que quien te va a dar el animal en adopción va a ser un voluntario que no va a recibir nada a cambio. Además, en las protectoras a los animales se les tiene cariño, lo que en las tiendas de animales no ocurre.
 
Estos animales necesitan hogar y al acogerlos estás colaborando para mejorar sus condiciones de vida, ya que en los albergues, aunque estén bien atentidos dentro de lo que cabe, se estresan y adquieren movimientos estereotipados, igual que en las tiendas, no precisamente por el espacio, si no porque son muchos animales y no hay tiempo suficiente para dedicárselo a todos. A diferencia de las tiendas de animales, los albergues dan atención etológica a los animales que lo necesitan. Dentro de sus posibilidades, los tienen en un estado de salud físico bastante bueno.
Una vez adoptados los animales cambia muchísimo su carácter. Conozco el caso de un perro llamado Narco, al que yo misma hice terapia (junto con otros voluntarios) por agresividad hacia otros perros en el albergue (algo muy difícil de solucionar teniendo en cuenta el estrés que se vive en un albergue de esas características). Aun así se pasaba el tiempo solo en la jaula (salvo en dos ocasiones, que entraron al albergue unas perras compatibles con él). El pobre estuvo tres años metido en el albergue. Narco es un Pitbull que, una vez adoptado, dejó de necesitar la terapia y dejó de atacar a los demás perros. Eso demuestra que la adopción les da tranquilidad y estabilidad. Los animales, en cierto modo son como los niños; necesitan una rutina. Saber lo que vendrá después les tranquiliza muchísimo. Y eso en una tienda o albergue es muy complicado de conseguir.
Por último, añadir que los animales que forman sociedades jerárquicas (como pueden ser los perros), necesitan tener una manada y, por tanto, un lugar en ella. Deben saber si dentro de esa manada tienen un papel dominante o si, por el contrario, ocupan el último lugar en el grupo. Y sometidos a posibles aglomeraciones como en las tiendas de animales eso no es posible, debido a que los animales más dominantes estarán en una continua pelea hasta matarse o que les separe alguien, ya que el perdedor nunca puede salir de la jaula. En los albergues se mezclan los animales según su carácter, pudiendo formar una manada. Si se les ve pelear, se les separa automáticamente y se les busca otra jaula donde puedan estar bien en grupo, salvo si los animales no son compatibles con ningún otro, como era el caso de Narco. Por lo que al problema de inseguridad se le añade el problema de soledad y el consiguiente aburrimiento, que se palia los días que van los voluntarios a cuidarlos. Sin embargo, en las tiendas los animales no salen de sus encierros hasta que alguien los compra.

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