lunes, 4 de marzo de 2013

¿Es un perro demasiado nervioso o tiene ansiedad por separación?

¿Tu perro se pone demasiado nervioso cuando le vas a sacar a pasear? ¿Destroza los muebles y la casa cuando te ausentas? ¿Vacía la bolsa de la basura? ¿Orina o defeca en el suelo de casa, aun sabiendo que eso se hace en la calle?
Podríamos estar ante dos problemas totalmente diferentes y muy fáciles de confundir.
En un caso sería un animal muy nervioso y sin suficientes estímulos (aburrido) y en otro estaríamos ante un caso de ansiedad por separación.
En ambos supuestos conviene grabar al animal cuando esté solo en casa. Un animal aburrido, simplemente irá buscando tranquilamente, o quizá algo nervioso, algo que destrozar (para no aburrirse). Sin embargo, un animal con ansiedad por separación se mostrará muy ansioso (en casos extremos puede quedarse paralizado y babeando de una manera muy característica y con los ojos muy abiertos), podrá orinar y/o defecar en el suelo de la casa, y, si destroza algo, se observará cómo el animal se lanza hacia ello con una ansiedad tremenda. Incluso posiblemente los vecinos hayan mostrado su malestar debido a que el perro posiblemente llore, ladre o aúlle en tu ausencia.
En el primer caso la solución radica en sacar al perro a pasear lo suficiente. Lo aconsejable son dos paseos de una hora y otro de tres cuartos de hora como mínimo. En ellos el animal deberá correr y jugar hasta agotarse.
En los momentos que tenga que estar solo deberá tener juguetes que lo estimulen. Un buen juguete puede ser el Kong. El Kong debe llenarse con algún alimento que le guste al perro (ojo con las calorías) y debe de ser pegajoso, o por lo menos pastoso, para que al animal le cueste vaciar el interior. Estará horas jugando con eso y olvidará destrozar la casa. Existe un Kong adaptado para cada tamaño y raza de perro. Así que hay que asegurarse de que el perro tenga el Kong de su tamaño; si no, no podrá jugar con él por que sea muy grande o muy pequeño o, en el caso de los perros grandes, podría destrozarlo antes de tiempo.
Otro apaño más barato y más desastroso de recoger es ir metiendo trocitos de comida (cuidado de nuevo con las calorías) en trapos viejos haciendo nudos en ellos. Es decir, envuelves un pedacito de comida y le haces un nudo, donde hiciste el nudo vuelves a poner otro pedacito de comida y vuelves anudar, de manera que acabarás teniendo una bola llena de nudos con comida. Para el animal esa bola de tela con alimento en su interior es un juguete muy apetitoso. Así que estará horas y horas jugando con él hasta vaciarlo (por supuesto destrozando los trapos).
En el caso de la ansiedad por separación, una vez habiendo grabado al animal y sabiendo a ciencia cierta que ese es su problema, hay que plantearse las pautas a seguir. Normalmente con un DAP enchufado (o dos si la casa es muy grande) y dejándolo solo en períodos cortos, alargando el tiempo de soledad cada cierto plazo, se obtienen buenos resultados. Esto suele ser mejor hacerlo durante unas vacaciones largas, ya que no se soluciona en pocos días, y durante el tratamiento el animal no debe de estar solo más tiempo del recomendado en cada momento.
Es normal que tanto en el primer caso como en el segundo, en momentos como al llegar a casa, sacarlo a pasear (más en perros aburridos) o al marcharse (más en perros con ansiedad por separación), el animal dé muestras de estrés. Lo mejor es ignorarlo hasta que se calme y cambiar las rutinas. A la hora de llegar a casa no se puede cambiar la rutina, así que, en ese caso, lo mejor es ignorarlo, pero, por ejemplo, el perro sabe que cuando coges la correa significa que lo vas a sacar a la calle. Bueno, pues demuestra al animal que sacar la correa no significa siempre ir de paseo. Esto signigica que una vez puedes coger la correa y ponerte a ver la tele, otra coger la correa e ir a lavarte los dientes… Puede parecer raro, pero así llegará un momento en que el animal deje de ponerse nervioso al verte coger la correa porque asociará que la correa no siempre es sinónimo de paseo. En el caso de la ansiedad por separación, el animal se empieza a poner nervioso justo cuando empieza la rutina de antes de marcharse. Por ejemplo si tú por la mañana te levantas, te duchas, desayunas, te arreglas, coges las llaves y te vas, el perro empezará a mostrarse inquieto desde que te levantas. Cambia esa rutina todos los días. De manera que el perro no pueda saber que viene después. Por ejemplo, levántate, desayuna, dúchate, coge las llaves, arréglate y vete. El momento de marcharse y dejarlo solo es especialmente angustioso para estos animales; por tanto, oír el sonido de las llaves y ver que te pones el abrigo es clave porque es lo que les indica que te vas. Para solucionar este momento de angustia tan elevado se recomienda hacer algo similar que con la correa: Coger el abrigo y/o las llaves y ponerse a hacer otras actividades, como ver la tele, lavarse los dientes… llegará un momento en que el animal llegue a la conclusión de que ponerse el abrigo y coger las llaves no tiene por qué estar relacionado con marcharse.
Ninguna de estas pautas funciona por sí sola. Deben hacerse todas juntas (las correspondientes para cada caso). Hay que tener en cuenta que, a veces, se pueden presentar varias alteraciones del comportamiento juntas (estas dos o cualesquiera otras) y que, por tanto, habría que contar con la ayuda de un etólogo (psicólogo animal) para solucionar estos casos.

1 comentario:

  1. Buen artículo. Ansiedad, separación, eso me suena de algo. Sin duda, el perro es el mejor amigo del hombre, y de la mujer, tanto como aquel hombre que la ama.

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